jueves, 21 de junio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino




"La madre: “¿Qué es lo que le gusta a tu novia de ti?”


El hijo: “Piensa que soy guapo, inteligente y simpático y que bailo muy bien”.


“¿Y qué es lo que te gusta a ti de ella."


“Que piensa que soy guapo, inteligente y simpático y que bailo muy bien”.


Anthony De Mello





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"-Alimentar la oración


Dios da sus gracias a quien quiere y como quiere, por lo que no se puede pensar que el crecimiento espiritual dependa de la capacidad o del esfuerzo humanos. 


Sin embargo no es menos cierto que la gracia reclama, por nuestra parte, una plena colaboración en la que debemos involucrar todas nuestras capacidades. 


Esto pide que busquemos la armonía entre la vida interior y la formación, que no puede ser sino consecuencia de la armonía entre el conocimiento y el amor; evitando tanto el extremo del conocimiento sin amor (intelectualismo), del amor como actividad sin discernimiento (activismo) o el amor como sentimiento al margen del conocimiento (espiritualismo).»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


miércoles, 20 de junio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino




"Una dependienta le vendió unos pantalones de un amarillo rabioso a un muchacho que parecía encantado con su compra.


Al día siguiente volvió el muchacho diciendo que quería cambiar los pantalones. El motivo: “No le gustan a mi novia”.


Una semana más tarde regresó de nuevo, todo sonriente, a comprar otra vez los dichosos pantalones. 


“¿Ha cambiado su novia de opinión?», le preguntó la dependienta.


“¡No!”, respondió el joven. “He cambiado yo de novia”.


Anthony De Mello





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"-Aceptar las dificultades de la oración.


Hemos de contar con las dificultades para orar; porque son normales, forman parte de la misma vida de oración y constituyen la mejor manera de purificar la vida interior. 


Tal como decía Teófano el Recluso:


"Trabajad hasta el agotamiento. Esforzaos todo lo posible, pero la obra de vuestra salvación, esperadla del Señor tan sólo... El Señor desea siempre todo lo que nos ayuda a la salvación y está pronto a concedérnoslo. 


Espera tan sólo que nosotros estemos prontos y capacitados para recibir sus dones. Por eso, la pregunta: «¿Cómo aprender a cuidar mi alma?» se cambia por esta otra: «¿Cómo estar siempre preparado para recibir la fuerza de salvación, que siempre está pronta a bajar del Señor sobre nosotros?...». Y he aquí la respuesta a esta pregunta: 


Abrirse a la gracia es «saberse vacío, desprovisto de razón, sin fuerza; es saber que sólo el Señor puede, quiere y sabe llenar este vacío».


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


martes, 19 de junio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino




"Estaba ardiendo una fábrica, y el anciano propietario lloraba desconsolado su pérdida.  


“¿Por qué lloras, papá?”, le pregunto su hijo. “¿Has olvidado que hemos vendido la fábrica hace cuatro días?”.  


Y el anciano dejó inmediatamente de llorar.”


Anthony De Mello





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"-Aceptar la pobreza en la oración. 


He de aprovechar y vivir a fondo la experiencia de pobreza que surge frecuentemente en la oración. 


A través de ella se realizará una intensa purificación de toda mi vida, incluyendo los mismos quehaceres que me preocupan: descubriré que muchos proyectos, planes y obligaciones se hacen menos urgentes o importantes y, sobre todo, dejan de ejercer su dominio sobre mí, agobiándome y condicionándome. 


Entonces todo eso me dejará libre durante mi oración y ocupará el lugar exacto que le corresponde en mi vida.»             


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


lunes, 18 de junio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino




"En el funeral de un hombre riquísimo había un individuo desconocido que se lamentaba y lloraba tanto como los demás.


El sacerdote oficiante se acercó a él y le preguntó: “¿Es usted, quizá, pariente del difunto?”.


“No”.


“Entonces, ¿por qué llora usted de ese modo?”.


“Precisamente por eso”.


Toda aflicción -sea cual sea la ocasión- es por uno mismo.”


Anthony De Mello






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"-Aceptar la «inutilidad» de la oración. 


Si permanezco fiel a esta verdad, me iré experimentando más a fondo a mí mismo. 


Porque durante esa hora «inútil», en la que no hago nada «importante» o «urgente», me encuentro con mi realidad más verdadera, con mi pobreza, con mi carencia básica de fuerzas; palpo la incapacidad radical para solucionar mis propios problemas y los de los demás y experimento la mayor de las impotencias para cambiar el mundo. 


Y esta experiencia es la única que me puede abrir al verdadero fruto de mi oración y, por tanto, de mi vida.»


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