viernes, 24 de marzo de 2017

Guía diaria para acompañarnos en el camino




"Es abrumador lo que se puede leer acerca de la crueldad del hombre para con sus semejantes. He aquí un relato periodístico de la tortura practicada en modernos campos de concentración.


La víctima es atada a una silla metálica. Entonces se le administran descargas eléctricas, cada vez de mayor intensidad, hasta que acaba confesando. Con la mano ahuecada, el verdugo golpea una y otra vez a la víctima en el oído, hasta que el tímpano estalla.
Sujetan con correas a la víctima a un sillón de dentista. 


El 'dentista', entonces, comienza a perforar con el torno, hasta llegar al nervio. Y la perforación prosigue hasta que la víctima accede a cooperar.


El hombre no es cruel por naturaleza. Se hace cruel cuando es infeliz... o cuando se entrega a una ideología.             
Una ideología contra otra; un sistema contra otro; una religión contra otra. Y en medio, el hombre, que es aplastado.


Los hombres que crucificaron a Jesús probablemente no eran crueles. Es muy posible que fueran  tiernos maridos y padres cariñosos que llegaron a ser capaces de grandes crueldades para mantener un sistema, o una ideología, o una religión.


Si las personas religiosas hubieran seguido siempre el instinto de su corazón, en lugar de seguir la lógica de su religión, se nos habría ahorrado asistir a espectáculos como el de la quema de herejes o el de millones de personas inocentes asesinadas en guerras libradas en nombre de la religión y del mismo Dios.


Moraleja: Si tienes que escoger entre el dictado de un corazón compasivo y las exigencias de una ideología, rechaza la ideología sin dudarlo un momento. La compasión no tiene ideología.»


Anthony De Mello







***













"En el fondo se trata de puntos de partida no tan diferentes como parece a simple vista. Quizá habría que reconocer que se parte de la misma gracia, aunque la diferencia esté en el momento de la vida en que ésta se recibe y el modo en que se reconoce. 


Si toda vocación se sustenta en un llamamiento y una capacitación por parte de Dios, la vocación contemplativa tiene su raíz en un llamamiento a la intimidad y radicalidad en el amor y en la transformación del corazón para hacerlo capaz de una profunda comunión de amor con Dios. 


Cuando esto se da en la juventud o en la edad adulta, es normal que el sujeto tenga una clara experiencia de algo que percibe en su interior como nuevo y que puede comparar con lo que existe a su alrededor para cerciorarse de la grandeza y novedad del don que recibe.»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


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