lunes, 4 de junio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino





"Un tallista de madera llamado Ching acaba de terminar un yugo de campana, y todo el que lo veía se maravillaba porque parecía obra de espíritus. Cuando el Duque de Lu lo vio le preguntó: “¿Qué clase de genio es el tuyo que eres capaz de hacer algo así?”.


Y el tallista respondió:” Señor, no soy más que un simple trabajador. 


No soy ningún genio. Pero le diré una cosa: cuando voy a hacer un yugo de campana, paso antes tres días meditando para tranquilizar mi mente. 


Cuando he estado meditando durante tres días, ya no pienso en recompensas ni emolumentos. Cuando he meditado durante cinco días, ya no me preocupan los elogios ni las críticas, la destreza ni la torpeza. 


Cuando he meditado durante siete días, de pronto me olvido de mis miembros, de mi cuerpo y hasta de mi propio yo, y pierdo la conciencia de cuanto me rodea. No queda más que mi pericia. 


Entonces voy al bosque y examino cada árbol hasta que encuentro uno en el que veo en toda su perfección el yugo de campana. Luego, mis manos empiezan a trabajar. 


Como he dejado mi yo a un lado, la naturaleza se encuentra con la naturaleza en la obra que se realiza a través de mí. Esta es, indudablemente, la razón por la que todos dicen que el producto final es obra de espíritus”.


Anthony De Mello






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A) Silencio y recogimiento


«El contemplativo no necesita hablar mucho. Toda su vida está orientada a la permanente escucha de Dios, que debe manifestarse en la austeridad de la vida, el silencio y el recogimiento. 


El silencio consiste fundamentalmente en la atención permanente a Dios, que lleva a acallar en nuestro interior todo lo que no es Dios para así poder escucharle. 


Sobre esta disposición, el recogimiento nos orienta a la atención absoluta a ese Dios que escuchamos.»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo



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