"Le dijo un turista al Maestro:
«La gente de tu país es pobre, pero nunca parece preocupada».
Y le respondió el Maestro:
«Eso es porque nunca miran el reloj».
"Le dijo un turista al Maestro:
"La actitud del Maestro hacia la acción social resultaba realmente desconcertante.
"El monasterio se estaba quedando pequeño, y hacía falta construir un edificio mayor, por lo que un comerciante extendió un talón por valor de un millón de dólares y lo puso delante del Maestro, el cual lo tomó y dijo: «¡Estupendo! Lo aceptaré».
"El Maestro y uno de sus discípulos tropezaron con un ciego que mendigaba sentado en la acera.