"Dijo un día el Maestro:
«Las buenas acciones realizadas por el inconsciente son superiores a las que se realizan de manera voluntaria».
Aquello dio lugar a un montón de preguntas que el Maestro supo esquivar hábilmente, como hacía siempre que, según él, no había llegado el momento de responder.
Un día en que acudieron todos al concierto de una gran pianista, el Maestro susurró al oído de su vecino de localidad:
«El movimiento de los dedos de esa mujer sobre el teclado es algo que no puede ser pretendido.
Un trabajo de esa calidad tiene que ser cosa del inconsciente».



