"«Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer», le dijo el Maestro a un discípulo al que le aterraba la mera posibilidad de ofender a alguien,
«¿Y cuál es?»
«Agradar a todo el mundo», dijo el Maestro."
"«Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer», le dijo el Maestro a un discípulo al que le aterraba la mera posibilidad de ofender a alguien,
"Para ilustrar el axioma que tantas veces repetía -«Veis las cosas como vosotros sois, no como ellas SON»-, el Maestro refirió el caso de un viejo amigo suyo de ochenta años que había llegado al monasterio cubierto de lodo y totalmente empapado.
«Según cuál sea tu percepción, así será tu acción. Lo que hay que cambiar no es la acción, sino la perspectiva».
"Un discípulo de talante bastante religioso volvió de nuevo sobre el tema de la Escritura: