"El Maestro no se hacía ilusiones acerca de lo que la gente suele llamar «amor».
Y solía recordar una conversación que había oído, en sus años jóvenes, entre un político y un amigo suyo:
«¿Ya sabes que nuestro vice-presidente piensa enfrentarse a ti en las elecciones '?»
«¡Ese canalla…! Pero no me da miedo. Todo el mundo sabe que, si no ha ido a la cárcel, es únicamente por sus influencias políticas».
«Pues eso no es todo: también nuestro secretario piensa anunciar su candidatura...»
«¡Cómo! ¿No tiene miedo de que le procesen por malversación de fondos?»
«¡Cálmate, hombre! Estoy bromeando... De hecho, acabo de estar con los dos, y ambos piensan colaborar en tu campaña».
«¡Estarás contento...! ¡Me has hecho decir cosas horribles de dos de las mejores personas de nuestro partido!»



