«Según cuál sea tu percepción, así será tu acción. Lo que hay que cambiar no es la acción, sino la perspectiva».
«¿Y qué debo hacer para cambiarla?»
«Sencillamente, comprender que tu perspectiva actual es defectuosa».
«Según cuál sea tu percepción, así será tu acción. Lo que hay que cambiar no es la acción, sino la perspectiva».
"Un discípulo de talante bastante religioso volvió de nuevo sobre el tema de la Escritura:
"Lo que más costaba a los recién llegados era adaptarse a la humanidad y la absoluta sencillez del Maestro, el cual disfrutaba demasiado de las cosas buenas de la vida y de los placeres de los sentidos como para encajar en el esquema de lo que ellos consideraban que debía ser un santo.
"El predicador impugnaba vehementemente la enseñanza del Maestro de que no hay nada que podamos hacer para alcanzar la Iluminación.