"A los discípulos que confiaban ingenuamente en que no había nada que no pudieran lograr si se ponían a ello con decisión, el Maestro solía decirles:
«Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza».
«Puedes obligar a comer, pero no puedes obligar a sentir hambre; puedes obligar a alguien a acostarse, pero no puedes obligarle a dormir; puedes obligar a que te elogien, pero no puedes obligar a sentir admiración; puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no puedes obligar a inspirar confianza; puedes obligar a que te sirvan, pero no puedes obligar a que te amen».
«Siempre que intentes hacer cambiar a otra persona», dijo el Maestro, «pregúntate lo siguiente:
«¿Quién va a beneficiarse de este cambio: mi orgullo, mi placer o mi interés?»
Y contó la siguiente historia:
Un hombre estaba a punto de arrojarse por un puente cuando, de pronto, un policía corrió hacia él y le dijo: «¡No, por favor, no lo haga!
¿Por qué va a arrojarse al agua un hombre joven como usted, que ni siquiera ha vivido. . . ?»
«¡Porque estoy harto de la vida!»
«Escúcheme, por favor: si usted se arroja al agua, yo tendré que saltar para salvarlo, ¿no es así? Ahora bien, el agua está helada, y yo acabo de pasar una neumonía. ¿Sabe usted lo que eso significa?
Sencillamente, que moriré.
Tengo mujer y cuatro hijos. . . ¿Podría usted vivir con semejante peso en su conciencia?
Claro que no. Así que escúcheme: sea bueno, arrepiéntase, y Dios le perdonará. Vuelva a su casa y, en la intimidad de su hogar . . . ,
¡ahórquese si lo desea!».
Anthony De Mello
***
"Pero si la que se estimula es una semilla malsana, se puede apoderar de nuestra sala de estar como un huésped poco grato.
Por ejemplo, mientras miras la televisión, tal vez ese programa riegue en ti la semilla del deseo compulsivo y luego se manifieste en la mente consciente como la energía del antojo.”
THICH NHAT HANH-SILENCIO


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