"El Maestro afirmaba que la lealtad de los teólogos a sus sistemas de creencias les hacía demasiado propensos a hacer la vista gorda ante la verdad. . . y a rechazar al Mesías cuando éste aparecía.
En cuanto a los filósofos, gozaban para él de una mejor opinión, porque, al no tener el lastre de unas creencias, su búsqueda era más libre y más abierta.
Pero, por desgracia, incluso la filosofía era limitada, porque se apoyaba en palabras y conceptos para penetrar una Realidad que únicamente era perceptible para una mente no conceptualizadora.
«La filosofía», observó una vez, «es un mal que sólo se cura con la Iluminación, que es la que da paso a las parábolas y al silencio».



