"Aunque el Maestro no se oponía a la práctica de la psicoterapia, e incluso afirmaba que era necesaria para algunas personas, para nadie era un secreto que, en su opinión, lo único que hace el psicoterapeuta es proporcionar una ayuda, pero no resuelve realmente el problema, sino que se limita a cambiarlo por otro problema menos incómodo.
Y solía referir cómo, viajando en un autobús después de la Guerra, todo el mundo parecía intrigado por un pesado objeto, envuelto en papel de periódico, que un pasajero llevaba sobre sus rodillas.
«¿Qué es eso que lleva usted sobre sus rodillas?», le preguntó el conductor.
«Una bomba sin estallar. He pensado que debía llevarla a los bomberos. . . »
«¡Pero, hombre, por Dios! ¡No puede usted llevar semejante cosa sobre las rodillas!
¡Póngala debajo de su asiento!»
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