viernes, 27 de julio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino





”...ni tampoco en nombres...


Llegado el momento de poner un nombre a su primogénito, un hombre y su mujer empezaron a discutir. Ella quería que se llamase igual que su abuelo materno, y él quería ponerle el nombre del abuelo paterno. Finalmente, acudieron al rabino para que solventara la cuestión.


“¿Cuál era el nombre de tu padre?”, preguntó el rabino al marido.


“Abiatar”.


“Y cómo se llamaba el tuyo?”, preguntó a la mujer.


“Abiatar”.


“Entonces, ¿cuál es el problema?”, preguntó perplejo el rabino.


“Verá usted, rabino”, dijo la mujer. “Mi padre era un sabio, y el suyo un ladrón de caballos. ¿Cómo voy a permitir que mi hijo se llame igual que un hombre como ése?”.


El rabino se puso a pensar en el asunto muy seriamente, porque se trataba de un problema verdaderamente delicado. No quería que una de las partes se sintiera vencedora y la otra perdedora. 


Al fin, dijo: “Os sugiero lo siguiente: llamad al niño "Abiatar"; luego esperad a ver si llega a ser un sabio o un ladrón de caballos, y entonces sabréis si le habéis puesto el nombre de uno o de otro abuelo”.


Anthony De Mello




***












I) Otros medios concretos


«Aparte de los medios básicos ya señalados, la vida contemplativa secular exige el cuidadoso empleo de los medios espirituales y sacramentales que fundamentan el desarrollo de la vida cristiana: la misa y la comunión diarias, la confesión frecuente, el retiro espiritual mensual y los ejercicios espirituales anuales. 


A estos medios hay que añadir especialmente la devoción a la Virgen María, que debe plasmarse en el cariño filial hacia la Madre, buscando seguir fielmente su estilo de vida, para lo cual ayuda mucho el rezo del rosario.


Hay que tener en cuenta que todos los medios o ejercicios propios de la vida espiritual tienen sentido en la medida en que ayudan a lo esencial. 


Por eso, aparte de los medios fundamentales que nunca debe dejar, el contemplativo secular tiene que ser muy libre en la utilización de ejercicios piadosos, modos de orar, ascesis, etc., como instrumentos que son para crecer espiritualmente, y que deben buscarse o mantenerse en la medida en que introducen en la verdadera vida de oración.»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo




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