"Un Majarajá se hizo a la mar y, al poco rato, se desató una gran tormenta.
Uno de los esclavos de a bordo comenzó a llorar y a gemir de miedo, porque era la primera vez que subía a un barco.
Su llanto era tan insistente y prolongado que toda la tripulación comenzó a irritarse, y a punto estuvo el Majarajá de arrojarlo personalmente por la borda.
Pero su primer Consejero, que era un sabio, le dijo:
«No, dejadme a mí ocuparme de él. Creo que puedo curarlo”
Y ordenó a unos cuantos marineros que arrojaran a aquel hombre al mar atado con una cuerda.
En el momento en que se vio en el agua, el pobre esclavo, totalmente aterrorizado, se puso a chillar y a debatirse frenéticamente.
Al cabo de unos segundos, el sabio ordenó que lo izaran a bordo.
Una vez en cubierta, el esclavo se tendió en un rincón en absoluto silencio.
Cuando el Majarajá quiso saber a qué se debía semejante cambio de actitud, el consejero le dijo:
«Los seres humanos nunca nos damos cuenta de lo afortunados que somos hasta que nuestra situación empeora.»
Anthony De Mello
***
"Imagínatelo, si te es posible.
De pronto el agua deja de correr y todas esas plantas que desde que nacieron han estado oyendo, día y noche, el sonido del agua precipitándose, ya no lo oyen más.
Piensa en lo sorprendidas que estarían al oír, por primera vez en toda su vida, el sonido del sin sonido.”
THICH NHAT HANH-SILENCIO

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