"El Maestro hablaba de una mujer que había presentado ante la policía una denuncia por violación.
«¿Puede usted describir al agresor?», le preguntó un oficial.
«Bueno, para empezar, era idiota. . . »
«¿Dice usted que era idiota. . . ?»
«Sí, eso he dicho. No tenía ni idea, ¡Y tuve que ayudarle!»
Las risas se acallaron cuando el Maestro añadió:
«Siempre que os sintáis ofendidos, mirad si no habéis ayudado al ofensor».
Aquello suscitó un rumor de protestas, por lo que el Maestro prosiguió:
«¿Acaso puede alguien ofenderte si te niegas a admitir la ofensa?»

No hay comentarios:
Publicar un comentario