"Al Maestro le encantaba mostrar cómo la naturaleza está transida de santidad.
En cierta ocasión, sentado en el jardín, exclamó de pronto:
«Fijaos en aquel pájaro tan azul que está sobre aquella rama y que no deja de saltar arriba y abajo, arriba y abajo, llenando el mundo con su canto, abandonándose libremente al placer, porque no conoce la noción de 'mañana' . . . ».

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