«¿Dónde podré encontrar a un verdadero Maestro cuando regrese a mi país?»
«No habrá un solo momento en que no lo tengas».
El discípulo quedó desconcertado.
«El simple hecho de observar tu reacción ante cualquier cosa -un pájaro, una hoja, una lágrima, una sonrisa. . .- hará que cualquier cosa pueda ser tu Maestro».

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