«¿Por qué... por qué... por qué...?».
Preguntó el discípulo cuando, para su sorpresa, el Maestro le insistió en que abandonara el monasterio en el acto, apenas veinticuatro horas después de haber ingresado en el mismo.
«Porque no necesitas un Maestro.
Yo puedo mostrarte el camino, pero sólo tú puedes recorrerlo.
Yo puedo indicar dónde está el agua, pero sólo tú puedes beberla.
¿Por qué malgastas aquí tu tiempo mirándome bobaliconamente?
Ya conoces el camino. ¡Camina! Ya sabes dónde está el agua. ¡Bebe!».
Anthony De Mello
***
"Si te estás planteando cómo traer más silencio y espacio a tu vida para cultivar la felicidad, recuerda que nadie puede hacerlo solo.
Es mucho más fácil crear un ambiente silencioso y saber apreciarlo cuando tienes un entorno que te apoya en ese sentido.”
THICH NHAT HANH-SILENCIO

No hay comentarios:
Publicar un comentario