«¿Qué es lo que hace un Maestro?», preguntó un visitante de solemne aspecto.
«Enseñar a la gente a reír», le respondió el Maestro con toda seriedad.
Y en otra ocasión, dijo:
«Cuando seáis capaces de reíros de la vida en su propia cara, seréis soberanos del mundo. . . , exactamente igual que la persona dispuesta a morir».

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