"El Maestro no imponía la austeridad, sino la moderación, y afirmaba que, si disfrutáramos realmente de las cosas, seríamos espontáneamente moderados.
Cuando le preguntaron por qué se oponía a las prácticas ascéticas, respondió:
«Porque producen odiadores del placer, que siempre acaban convirtiéndose en inflexibles y crueles odiadores de las personas».
«Pero hay muchos amantes del placer», le replicó alguien, «que también son inflexibles y crueles. . . ».
«No exactamente. No es el placer lo que aman, porque se atiborran de él. Lo que aman es el castigo que infligen a sus propios cuerpos con el placer excesivo».
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