«¿Por qué es tan difícil para un rico entrar en el Reino de los cielos?»
En respuesta, el Maestro contó el caso de un hombre que llegó a un hotel en su automóvil y fue conducido a su habitación en una camilla.
El director del hotel, pensando que el cliente estaba paralítico, le preguntó a su mujer qué le había pasado.
Y la mujer le respondió:
«No le pasa nada. Simplemente, es un hombre muy rico y no tiene necesidad de andar».

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