martes, 18 de octubre de 2016

Guía diaria para acompañarnos en el camino



"El Maestro sentía alergia hacia aquellas personas que prolongaban excesivamente su estancia en el monasterio. Más tarde o más temprano, todos los discípulos oían de sus labios las temidas palabras: Ha llegado el momento de que te vayas. Si no lo haces el espíritu no vendrá a ti.


Un discípulo especialmente reacio a marchar quiso saber qué era ese "Espíritu".


Y el Maestro le dijo: El agua sólo se mantiene viva y libre si fluye. Tú sólo permanecerás vivo y libre si te marchas. Si no huyes de mí, te estancaras y morirás... contaminado.»


Anthony De Mello






***











"La forma externa de la oración se aprende fácilmente. Básicamente consiste en las palabras «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí.» 


No hay, sin embargo, una estricta uniformidad. Podemos decir «...ten misericordia de nosotros» en vez de «de mí.» La fórmula verbal puede abreviarse: «Señor Jesucristo, ten misericordia de mí», o incluso «Jesús» solamente. 


Alternativamente, la forma de las palabras puede aumentarse añadiendo «pecador» al final. Podemos decir, recordando la confesión de Pedro en el camino a Cesarea de Filipo, «...Hijo del Dios vivo...» 


El único elemento esencial e invariable es la inclusión del divino Nombre «Jesús». Cada uno es libre de descubrir a través de la experiencia personal la forma particular de palabras que responde más íntimamente a sus necesidades.»

Kallistos Ware-El poder del Nombre


No hay comentarios:

Publicar un comentario