"¿Qué es lo que enseña vuestro Maestro?, preguntaba un visitante.
Nada, respondió el discípulo.
Entonces, ¿por qué pronuncia discursos?
Lo único que hace es indicar el camino, pero no enseña nada.
Al visitante, aquello le resultaba incomprensible, de modo que el discípulo se lo explicó: Si el Maestro enseñara, nosotros convertiríamos sus enseñanzas en creencias.
Pero al Maestro no le interesa lo que creemos, sino únicamente lo que vemos.»
Anthony De Mello
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"En las dos primeras definiciones de la oración que vimos se insiste sobre todo en lo que hace la persona más que en lo hecho por Dios. Pero en la relación de oración, es la parte divina y no la humana la que lleva la iniciativa y cuya acción es fundamental.
Esto se desprende de nuestra tercera definición, tomada de San Gregorio el Sinaíta (+1346). En un pasaje muy elaborado, finaliza de repente con inesperada sencillez: «¿Por qué hablar tanto? La oración es Dios, que obra todas las cosas en todos los hombres.»
La oración es Dios -no es algo que yo inicio sino algo que comparto; no es ante todo algo que yo hago sino algo que Dios está haciendo en mí.»
Esto se desprende de nuestra tercera definición, tomada de San Gregorio el Sinaíta (+1346). En un pasaje muy elaborado, finaliza de repente con inesperada sencillez: «¿Por qué hablar tanto? La oración es Dios, que obra todas las cosas en todos los hombres.»
La oración es Dios -no es algo que yo inicio sino algo que comparto; no es ante todo algo que yo hago sino algo que Dios está haciendo en mí.»
Kallistos Ware-El poder del Nombre

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