"Un día preguntó el Maestro: En vuestra opinión, ¿cuál es la pregunta religiosa más importante?
A modo de respuesta, escuchó muchas preguntas:
¿Existe Dios?, ¿Quién es Dios?, ¿Cuál es el camino hacia Dios?,¿Hay vida después de la muerte.
No; dijo el Maestro, la pregunta más importante es: ¿Quién soy yo?
Los discípulos se hicieron alguna idea de lo que el Maestro quería insinuar cuando, le oyeron hablar con un predicador.
Maestro: Así pues, según tú, cuando hayas muerto tu alma estará en el cielo, ¿no es así?Predicador: Si, así es.
Maestro: ¿Y tu cuerpo estará en la tumba... ?
Predicador: Exactamente:
Maestro: ¿Y dónde, si me permites la pregunta, estarás tú?.»
Anthony De Mello
***
»Es la frase de San Pablo, «no yo, sino Cristo en mí» (Ga 2, 20).
El camino de la oración interior está indicado exactamente en las palabras de San Juan el Bautista sobre el Mesías: «Es preciso que Él crezca y que yo disminuya» (Jn 3, 30).
Es en este sentido que la oración debe ser silenciosa. «Tú debes guardar silencio; deja que la oración hable» más precisamente, deja que Dios hable.
La verdadera oración interior es dejar de hablar y escuchar la voz sin palabras de Dios dentro de nuestro corazón; es dejar de hacer cosas por nosotros mismos, y entrar en la acción de Dios.»
El camino de la oración interior está indicado exactamente en las palabras de San Juan el Bautista sobre el Mesías: «Es preciso que Él crezca y que yo disminuya» (Jn 3, 30).
Es en este sentido que la oración debe ser silenciosa. «Tú debes guardar silencio; deja que la oración hable» más precisamente, deja que Dios hable.
La verdadera oración interior es dejar de hablar y escuchar la voz sin palabras de Dios dentro de nuestro corazón; es dejar de hacer cosas por nosotros mismos, y entrar en la acción de Dios.»
Kallistos Ware-El poder del Nombre

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