"A los discípulos que deseaban saber que clase de meditación practicaba él todas las mañanas en el jardín les dijo el Maestro:
Si observo con atención, veo el rosal en plena floración.
¿Y por qué hay que observar con atención para ver el rosal?, preguntaron ellos.
Para ver el rosal, dijo el Maestro, y no la idea preconcebida que uno tiene del rosal.»
Anthony De Mello
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"El fruto de esta contemplación transforma la vida, convirtiendo al discípulo en verdadero contemplativo, es decir, en alguien transfigurado en Cristo crucificado, que puede decir con toda propiedad:«Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,19-20).
Al enamorarse del Crucificado y de su Cruz, el contemplativo busca, acepta y ama todo lo que le permite vivir «crucificado con Cristo», es decir, todo lo que hay de duro y amargo en la vida: la humillación, la indiferencia de los demás, el fracaso y cualquier forma de pobreza material, psicológica o espiritual; en definitiva, todos los sufrimientos imposibles de vencer y que amenazan con destruirle.»
Al enamorarse del Crucificado y de su Cruz, el contemplativo busca, acepta y ama todo lo que le permite vivir «crucificado con Cristo», es decir, todo lo que hay de duro y amargo en la vida: la humillación, la indiferencia de los demás, el fracaso y cualquier forma de pobreza material, psicológica o espiritual; en definitiva, todos los sufrimientos imposibles de vencer y que amenazan con destruirle.»
Fundamentos-Contemplativos en el mundo

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