miércoles, 18 de julio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino





"Había un viejo sufi que se ganaba la vida vendiendo toda clase de baratijas. Parecía como si aquel hombre no tuviera entendimiento, porque la gente le pagaba muchas veces con monedas falsas que él aceptaba sin ninguna protesta, y otras veces afirmaban haberle pagado, cuando en realidad no lo habían hecho, y él aceptaba su palabra.


Cuando le llegó la hora de morir, alzó sus ojos al cielo y dijo: “¡Oh, Alá! He aceptado de la gente muchas monedas falsas, pero ni una sola vez he juzgado a ninguna de esas personas en mi corazón, sino que daba por supuesto que no sabían lo que hacían. 


Yo también soy una falsa moneda. No me juzgues, por favor”.


Y se oyó una Voz que decía: “¿Cómo es posible juzgar a alguien que no ha juzgado a los demás?”.


Muchos pueden actuar amorosamente. Pero es rara la persona que piensa amorosamente.”


Anthony De Mello




***











"Para que haya auténtica ascesis hay que partir de un conocimiento verdadero y profundo de uno mismo, que nos descubra nuestras capacidades y limitaciones, nuestras virtudes y defectos, la gracia recibida y las posibilidades habituales de tentaciones y pruebas. 


Y para que esta base pueda estar bien colocada se necesita el examen de conciencia habitual realizado en forma de oración y no como mero recuento de faltas, la amistad espiritual, la corrección fraterna y, por supuesto, la dirección espiritual.


Además de este conocimiento propio, la ascesis necesita de una gran simplicidad que nos mueva a buscar la pureza evangélica y evite que la mortificación acabe siendo un ámbito enrevesado de búsqueda de uno mismo, con el consiguiente alejamiento del verdadero amor de Dios.»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


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