miércoles, 25 de julio de 2018

Guía diaria para acompañarnos en el camino





”...ni en cifras... -


“Acusado”, dijo el juez, “le he encontrado a usted culpable de veintitrés cargos. Por tanto, le condeno a usted a un total de ciento setenta y cinco años de cárcel”.


El reo, un hombre anciano, rompió a llorar. La expresión del juez se endulzó y dijo: “Pero no quiero ser cruel. Sé que la condena impuesta es muy severa. Realmente, no tiene usted que cumplirla en su totalidad...”.


En los ojos del reo brilló una luz de esperanza.


“Eso está mejor”, dijo el juez. “Limítese a cumplir los años que pueda”.


Anthony De Mello




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"Esto se ve especialmente en los frutos: Para el que está herido de amor, el pecado de debilidad, que reconoce en sí mismo, le mueve a más entrega y abre más la llaga de su anhelo interior. 


Sin embargo, en el pecado de infidelidad hay un cálculo de intereses que lleva al abandono de la tensión interior que agota y a la renuncia a la entrega total al amor divino que lo consume todo. 


Por eso, este tipo de pecados nos saca del cauce de la gracia y, por tanto, de la misión que Dios nos encomienda y de la eficacia sobrenatural que nos concede.


Por el contrario, la búsqueda de esta eficacia y la fidelidad a la misión que el contemplativo secular reconoce haber recibido de Dios debe manifestarse en una disposición a mantenerse a todo trance en estado de holocausto de amor, consumido por la pasión de Dios, sin permitirse el más mínimo recorte o concesión que pueda llevarle a dar un paso atrás en el camino emprendido.»


Fundamentos-Contemplativos en el mundo


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